viernes, enero 28, 2005

La habitación más fría/Cuentos de hadas

En la habitación más fría de la casa, esperando una llamada que no llega y que probablemente nunca llegará. Es duro esperar algo con todas tus ganas y que no llegue. Es duro saber que no llegará. Eso pensaba en el cuarto más frío de la casa...

"No existen los cuentos de hadas" le había dicho alguien una vez. No, no existían. No ahora. Podía parecer que si, pero nunca eran eternos. Había vivido el suyo hacía tiempo, pero ahora todo eso parecía tan lejano...

El cuarto seguía helado. La mirada perdida en una foto. No la observaba, simplemente miraba hacia ella. La conocía de memoria. ¿Para qué esperarla si sabía que no iba a llegar? Así sólo conseguía hacerse daño, pero no podía evitarlo. Sólo le quedaba esperar...

En realidad no lo era. No era lejano. Al menos no tanto como los cuentos de hadas. Hacía poco había vivido la magia. Una vez comparó sus ojos con la magia. "Tus ojos son la magia" había dicho. Odiaba cómo sonaba, pero se lo diría mil veces más...

Ese frío no podía ser normal. Tal vez la llamada no se atrevía a salir por el frío. Recordó las manos heladas. Sabía que no iba a llegar y que todo lo que pensase simplemente le haría daño. Era estúpido seguir actuando de una forma tan masoquista, pero aquellas manos estaban siempre heladas...

Tampoco creía en la magia. Sonaba patético y no creía en ello, pero era la única forma de describir lo indescriptible: infinito, divino o mágico. Ojalá existiera la magia. Ojalá pudiera volver a su país sin ser perseguido. Ojalá pudiera ver la magia de nuevo. Ojalá pudiera volver a vivir su cuento de hadas...

No podía aguantar en un ambiente tan gélido. Había podido aguantar sus manos, pero solo es más difícil aguantarlo todo. Lo mejor sería acostarse. Si, acostarse y hacer una llamada...



La semana pasada comencé mi voluntariado en CEAR. A veces nuestros problemas parecen inmensos, ¿verdad?

Palace divagó sobre esto a las 1:52 p. m..

lunes, enero 10, 2005

Welcome to the hotel california

Ya hablé de ello. Y nunca actualizo dos días seguidos, pero no importa. Todo el mundo sabe que estoy enamorado del mar y que no puedo tenerlo. Y no puedo y no puedo y no puedo y no puedo y quiero. Y escribo y no pienso, ¿para qué? Y todo está atrás, muy atrás... Navidad, el beso, la lágrima, el verano, triste cumpleaños, la espalda quemada, otro verano, dorajakis, instituto, colegio, profesores duros, primeras amistades... Y avanzo y tardíos amores, y otros nuevos, y pierdo, y gano, y pierdo, pero ahora al doctor más querido y surge otra vez el amor, y llega el nuevo, el nunca sentido y vuelve la navidad y no está el doctor, pero está el mar... Y ahora... ahora no me atrevo a escribir, ahora es todo muy duro, ahora decepciono, ahora no te tengo y te necesito. Retrocedo... conozco la música y el baloncesto, aunque no juntas. Quería ser escritor y piloto y en la guardería policía y marcos quería ser ladrón y le perseguíamos y era incapaz de aprenderme el número de teléfono de casa y ahora no dejo de mirar mi móvil esperando ver el tuyo y el primer te quiero y una despedida en un banco o en tu cama... Y conozco guerrilleros y aparece la admiración y aparece el odio, que suplanta a la enemistad y volvemos al gaudí como si convictos fuéramos y jugamos, tal vez intentando recuperar lo ya perdido para siempre y me caigo, pero no importa y volvió a irse el verano que todavía no ha acabado, aunque debería haberlo hecho... Y 18 y soy mayor y tengo que cumplir expectativas imposibles y las de antes también lo parecían, pues era imposible analizar frases, o aprender estúpidas tablas matemáticas, pero si acababas el primero Don Cecilio te daba un pastel y se despidió junto con nosotros, y probablemente habrá muerto, como todo. Y te quiero. Joder que si te quiero. Y no te tengo. Y tengo a mucha gente a quien quiero, pero no a quien más. Y sé que si no les tuviera lo notaría, pero a tí nunca he podido tenerte. Y te quiero... Y eres todo para mí princesa y entonces yo también lo soy y las lágrimas, en vez de fundirse con el mar, tratan de caer sobre la más querida hoja... Ahora pienso, pero sé que no debo. Eso contamina. ¿Puntuación? ¿Para qué? ¿Gustará? ¿Y qué si no?...
No pensar, sólo recordar... Recordar el parque en el recreo en primero. Nuestro parque. Al sol, pensando en no ir a clase... Siempre recuerdo los días como soleados, aunque no lo fueran. O tal vez sí lo fueran y no puedo recordar los nublados. Aunque recuerdo uno. No sé cuándo fue, sólo sé que entonces pensaba que los días nublados eran malos, tristes. Contaba las desgracias que me habían pasado y eran muchas y todas estúpidas. No he vuelto a recorrer esos pasillos. No sé si algún día lo volveré a hacer. Tampoco sé si me gustaría. Perdí tantos recuerdos en esos pasillos... También estoy perdiendo los de los pasillos que sucedieron a esos. De los primeros no recuerdo casi nada. Algún día olvidaré los actuales pasillos con nostalgia. Eso es todo, supongo... Pasillos que olvidamos...

Palace divagó sobre esto a las 8:58 p. m..

domingo, enero 09, 2005

Ayer

Ayer me acosté llorando. Hoy me he levantado igual. Es normal, ya me he acostumbrado a hacerlo. Ya no me duele llorar. La verdad es que me desahoga bastante. Sigue dándome vergüenza hacerlo en público, delante de gente, así que suelo contenerme, aunque no siempre es fácil.
El caso es que ayer me acosté llorando. Notar cómo resbalaban mis lágrimas hacia la almohada de una cama ajena me tranquilizaba. Esa tranquilidad me dejó pensar con claridad. Pensar en los últimos acontecimientos. Pensar en cómo había cambiado mi vida desde que me enamoré del mar.
Recuerdo que antes también lloré por estar enamorado del mar, pero fue distinto. Fue distinto hasta que un día supe que el mar también me quería. Pudimos tenernos y fundirnos en un abrazo. Ya he dicho que me cuesta aguantar las lágrimas, pero no le importó que llorase sobre él. Es extraño acariciar al mar. Besarlo aún más.
Después el mar se fue. Sabía que ese momento debía llegar, pero eso no lo hizo menos doloroso. Lloré cuando el mar volvió a ser mar. Lloré cuando supe que, otra vez, no podría tenerle. Y lo peor fue que mis lágrimas no cayeron sobre el mar.
Todo esto pensaba ayer mientras lloraba. Después dormí sobre mis lágrimas y soñé con el mar.

Palace divagó sobre esto a las 10:00 p. m..

lunes, enero 03, 2005

Estúpidos pensamientos

Recuerdo constantemente.
En el fondo creo que sólo somos recuerdos.
Sólo recuerdos y esperanzas, pasado y futuro.
Todos hemos vivido y todos viviremos, pero no vivimos.
Observamos como pasa el tiempo sin poder hacer nada.
Deberíamos detenerlo y vivirlo, pero no lo hacemos.
Observamos.
Perdemos vivencias porque no podemos guardarlas por siempre con nosotros.
Atesorarlas.
Rápidamente es mañana y todo ocurrió ayer.
Ayer y mañana, pero nunca hoy, nunca ahora.
Me gustaría poder vivir el ayer y el mañana como un hoy, un todo.
Imposible.
Por desgracia.
Recordaré que escribí esto y volveré a escribir.
Inutilmente trataré de vivir el presente.
No es posible.
Cuesta asumirlo, es cierto.
Es duro, pero es inevitable que todo pase.
Seguramente debería pensar que lo malo también pasa, pero no lo hago.
A fin de cuentas soy humano.

Palace divagó sobre esto a las 8:04 p. m..

Nombre: Palace
Edad: 22
Mas sobre mi: No hay mucho mas que saber