domingo, febrero 27, 2005

Decisiones

La vida son todo decisiones, no es ningún secreto. Más de una persona pretendidamente sabia ha creído conocer un gran secreto por saber algo tan universal. La gente suele creerse muy importante cuando en realidad no lo es. Si crees haber descubierto algo probablemente estés equivocado, si no ya lo habría pensado alguien antes que tú. Alguien solía decirme eso. Tal vez fuera mi padre.
El caso es que la vida es decidir. A veces esas decisiones no parecen afectarnos. Otras pueden cambiar tu vida. Sé mucho de esto. Decidí y me equivoqué. No me importa. No me gusta nada perder, pero por una cuestión de orgullo. Por lo demás me da igual. No tengo nada que perder, tampoco nada que ganar. Supongo que por eso acepté, es decir, decidí. ¿Y me equivoqué? Tal vez no en la decisión, tal vez si.
Vamos escribiendo nuestras vidas con nuestras decisiones. Algunas vidas están bien escritas. Otras son algo así como best-sellers, influyen en mucha gente. La mayoría pasan desapercibidas para casi todo el mundo. Obruchas mediocres que nadie nunca releerá. ¿La mía? No creo que sea especial, tal vez algo diferente a la de la mayoría. Tampoco mucho. Me fijé mucho en mis decisiones. Eso no quiere decir que las meditase mucho, quiere decir que fui consciente al tomarlas. ¿Por qué lo hice? Supongo que me gusta saber el porqué de las cosas. Por ejemplo, cualquiera diría que el estar hoy aquí en la cárcel es fruto de una decisión que tomé hace poco. No lo es en absoluto. Hay que remontarse a las primeras páginas del libro de mi vida...
No recuerdo exactamente el día. Creo que era par, pero dudo entre dos fechas. El mes si lo recuerdo: Marzo. Si, Marzo de hace 7 años. ¿El tiempo? Me parece que era un día gris, pero no puedo asegurarlo. Hay recuerdos que no encajan en días soleados.
Sin embargo ese sí que lo era. El día que entré en prisión era un día soleado. ¿Lo recordaré así dentro de unos años? También era soleado el día que tomé la segunda decisión que me trajo aquí. No es que lo recuerde, pero fue en Julio cuando decidí matar a un hombre, por lo que probablemente fuera un día soleado. La verdad es que no me lo pensé mucho, pero quería que el cabrón que me ofreció el trabajo sufriera un poco. Bueno, la verdad es que casi no le conozco, pero si pagas a alguien por que mate a otra persona eres un cabrón. Un cabrón que quería darme explicaciones. Explicaciones que yo no quería oír. Principalmente porque me daba absolutamente igual, pero también influí el hecho de que sabía que intentaba que yo le disculpara. El muy capullo iba a pagarme por que matase a una persona y se sentía mal. Y yo que iba a matarla estaba tan tranquilo. Ya me daba igual. Lo hacía porque no perdía nada. Ya lo había perdido todo hacía tiempo por una estúpida decisión...
No me apetecía ir a clase. No soportaba a casi ninguno de los gilipollas que había allí. Empezando por la profesora y acabando por la guapa, pasando por empollones, graciosos o raritos. Merecían la pena tres o cuatro y con ellos fui al parque. Es posible que empezase a llover, o tal vez simplemente hiciera mucho frío. El caso es que algunos se fueron a un bar y otros a clase. Yo me fui a casa. No parece nada del otro mundo, ¿verdad? Pues aquello cambió mi vida.
Empezaban a aparecer oscuros nubarrones. Mejor, así no tendría que recordar ese día como uno soleado. Los días malos son grises. Tiene que ser así. En la naturaleza los animales venenosos advierten a los demás que lo son mediante colores. En el página a página, por continuar con la patética metáfora, de nuestras vidas eran las nubes las que avisan de cuán venenoso será el nuevo día. Tal vez si lo hubiera sabido entonces no habría ido a casa...
Pero fui. No sabía si habría alguien, tampoco me importaba. O eso creía. Abrí la puerta y vi más desorden del habitual. Éramos unos jodidos cerdos, pero no tirábamos las mesas por los suelos. Escuché golpes en la cocina y allí me dirigí. Me considero algo así como un "tipo duro", pero todavía me es raro recordar esas imágenes. Mi madre era una puta, pero al menos a veces demostraba cariño hacia mí y no merecía que el borracho de mi padre la diera una paliza. Le dije que parase y me tiró una botella a la cabeza. A estas alturas de mi vida todavía no he descubierto si fue realmente ese el detonante o lo que había visto antes. El caso es que fue una de las pocas veces en las que no sé muy bien porqué actué. Simplemente cogí un cuchillo y se lo clavé a mi padre. A mi propio padre, pensaba cada vez que lo volvía a introducir en su pecho. Lo que nunca imaginé fue que mi madre fuera entonces a golpearme también. Mal hecho mamá. Supongo que tú tampoco te tomaste tu tiempo para pensar. Para serte sincero me dolió muchísimo más matarte a tí. Supongo que por eso en tu caso fui directo al corazón. Supongo que por eso te besé entre lágrimas mientras llenabas la cocina de sangre. Entre lágrimas...
Jodidas lágrimas. Se supone que son un mecanismo de defensa y no hacen más que nublar la vista. ¿Cómo me voy a defender si apenas puedo ver? Me costó, pero desde entonces no lloro excepto al recordar ese momento. No lloré cuando me cargué a ese tío. No lloré cuando tuve que matar también a su hijo de ¿cuatro? ¿cinco años? por el simple hecho de haberme visto. Por supuesto no lloré cuando reventé la cabeza del capullo que me pagaba cuando se dio cuenta de que todo se le había ido de las manos. No lloré cuando la policía vino a por mí y no lloré al conocer la sentencia. Y no creo que vuelva a hacerlo. No tengo porqué recordar otra vez qué me ha traído aquí. Son decisiones pasadas y nada puedo hacer respecto a ellas. Me dedicaré a meditar cada nuevo capítulo que aparezca en el libro de mi vida...

Palace divagó sobre esto a las 9:44 p. m..

martes, febrero 08, 2005

El peligro de preguntar

Es difícil empezar un tema así. Siempre lo es, y mucho, pero hoy más. Supongo que son dos cosas demasiado importantes como para saber cuál ha de ser la primera en mentarse. Lo más secillo será que siga con el orden lógico. Todo empezó hace un par de semanas...
Tenía fiebre y no conseguía dormir. En esos momentos miles de pensamientos surcaban mi mente en forma de delirios. Recordaba situaciones de hacía años, cosas que en ese momento consideré horrendas. Entonces un nombre vino a mi mente: Libertad. Al cabo de un tiempo que pareció eterno conseguí dormirme. Al día siguiente no podía olvidar ese nombre. No recordaba haber conocido a ninguna Libertad y por ello me parecía curioso, si bien nunca extraño.
Por la noche bajé a poner una pizza y coincidí con mi madre en la cocina. No sé porqué se lo conté. Nunca la había contado un sueño. Creo que fue porque me preguntó por mi fiebre y lo asocié con la mala noche. Hacía tiempo que no veía llorar a mi madre. Creo que la última vez fue cuando murió mi abuelo. Siempre es duro verla llorar. Sé que es muy fuerte, mucho más que yo, y cuando lo hace parece que tendré que cargar yo con el problema. Pocas veces me veo capaz.
El caso es que estaba llorando en la cocina mientras yo la miraba como un gilipollas con una pizza en la mano. "Libertad" me dijo. "Libertad era mi personaje favorito de Mafalda". Había conseguido calmarse bastante, lo cual me tranquilizó. Esa calma que ambos sentíamos duró hasta la siguiente frase. "Por eso le pusimos ese nombre a tu hermana mayor". ¿Alguna vez habéis descubierto un hermano? Es una sensación muy extraña. Como os he dicho antes yo no soy tan fuerte como mi madre, así que verla llorar otra vez me hizo no poder contener las lágrimas. Me gusta ir de tío duro, pero nunca lo he sido y dudo que jamás lo sea.
Libertad, mi hermana. El resto de las frases sonaban como tiros que impactaban en mis oídos procedentes de su boca. "Tenía 4 años cuando murió". "Tú tenías tres recién cumplidos y Marta estaba a punto de nacer". "Era Octubre". No sé porqué, pero quería que dejase de disparar. No lo hizo. "Fue un coche". En ese momento empecé a recordar. No era como en las películas. No veía imágenes en movimiento, sino estáticas, como fotos. Sabía que el coche era rojo. "Rojo". También sabía que llovía y que escuché un golpe. No necesitaba que siguiera. La miré a los ojos pero no lo comprendió. Cuando iba a seguir la interrumpí. ¿Por qué no lo había recordado? Tal vez nunca debería de haber hecho esa pregunta. De ahí el título.
Por lo visto durante toda una semana casi no hablé. Para tener 3 años lo hacía muy bien, pues aprendí pronto. Después de esa semana volví a maravillarles con mis constantes progresos en el habla. Me llevaron al médico y me hicieron infinidad de pruebas. Recuerdo pocas visitas al médico y esa es una de las que he olvidado. He escuchado millones de veces la palabra trauma y casi siempre que ha salido de mi boca ha sido para reirme. Lo normal en esos casos, según decía mi madre en una aparente calma, era el autismo que había experimentado durante una semana, pero nunca acabando tan de golpe. Más pruebas y un fascinante descubrimiento. ¿Habíais escuchado el nombre de Hodking? Era un psicólogo. Descubrió una enfermedad mental consistente en la eliminación de los recuerdos dolorosos. Esta enfermedad surge como defensa del organismo tras un acontecimiento traumático. En un 70% de los casos ni siquiera se detecta en el enfermo. En un 1% degenera en Alzheimer.
Mi madre se fue y volvió con una caja. La abrió y me enseñó fotos de una niña preciosa. Era tan rubia como yo lo fui. "Nadie creyó conveniente que recordases a Libertad". Era curioso. Era como si a raíz de mi enfermedad toda mi familia hubiera sido obligada a sufrirla conmigo.
Nunca le conté a casi nadie para qué eran esas pastillas. Quienes han convivido conmigo normalmente me han visto tomarlas. Les decía que eran vitaminas. En realidad yo también estaba engañado. Me decían que era por un problema de hongos. Nunca lo dudé, pero me daba vergüenza. Pocas personas conocieron lo que yo creía la verdad... Mati y alguna persona de Denia, que pueda recordar. Supongo que a estas alturas ya habréis adivinado que eran para reducir ese 1%. "A un 0'20% en el peor de los casos".
No sé porqué cuento esto aquí. Supongo que necesitaba desahogarme. O tal vez tenía que hacerle un pequeño homenaje a Libertad.

Palace divagó sobre esto a las 8:21 p. m..

Nombre: Palace
Edad: 22
Mas sobre mi: No hay mucho mas que saber