sábado, marzo 31, 2007

Onírico

Meme era una profesora de autoescuela que había sido actriz porno. En otra reencarnación, mariposa, por eso ahora no le gustaban. Meme, mientras conducía su coche verde por una avenida sin aceras, escuchaba mi historia.

“Siempre he tenido un don: Puedo soñar. Puedo entrar en un sueño y vivir en él el tiempo que quiera. Hacer lo que quiera. Soy, probablemente, la persona más libre del mundo. Y ahora estoy encerrado.

Un día decidí no salir. Todo iba mal, todo era difícil y tenía miedo. Pensé que no podría con ello yo sólo y entré y cerré la puerta. No sé cómo lo hice porque pasó mucho tiempo hasta que me di cuenta. Fuera estaba enamorado y tenía amigos y dentro pude encontrar todo eso, pero no era lo mismo. Ella podía aparecer y hacerme el amor, pero sus caricias se desvanecían demasiado pronto. Él, ellos, podían venir y hablar, hablar y hablar, pero sus frases no tenían sentido y las olvidaba nada más escucharlas.

Cuando me di cuenta lloré. Era la primera vez que lo hacía en un sueño y también fue diferente. Quise salir. Todavía quiero. Pero no sé cómo hacerlo.”

Meme siguió conduciendo hasta que llegó a un edificio que primero fue verde y terminó haciéndose azul. Dentro estabais todos.

Cenamos helado de menta y piñas mientras buscábamos una solución. Intenté centrarme porque era importante, pero vuestras palabras no decían nada. Tenía que tomar la iniciativa, y me daba miedo.

Estábamos en un jardín cuando tuve la idea. Tenía que soñar. Soñar la salida y huir. No volver a veros, para poder volver a estar con vosotros.

En la playa a la que habíamos llegado, llorabas. “Te voy a echar de menos”, decías. “Ya lo sé, pero tengo que verte. Tengo que verte”, te dije. Al sonreír pareciste real y volví a tener miedo. Me pediste que te llevara a nuestra playa por última vez.

Os llevé a un acantilado, porque me pareció épico y pensé que os gustaría.

Esperaba un agujero negro o algo parecido, pero sólo apareció una puerta. Estaba cerrada con llave y os tuve que pedir un último favor. A pesar de nuestros esfuerzos y golpes, no se abrió. Entonces apareciste y me diste un beso y la llave. Sentí tus labios y la llave me pesó. Me despedí llorando, y esta vez era igual que siempre.

Abrí la puerta y los ojos. Vi mi casa y las vuestras. Te busqué en la tuya. Pasé por Denia, por el parque de la telaraña y por Esparta. Luchamos, corrimos, cenamos, jugamos, hablamos y reímos. Una luz me cegó.

Escuché algo. Me di cuenta de que hacía mucho tiempo que no escuchaba algo de verdad. Abrí los ojos y sentí lo mismo. Te vi sentada, dormida. Pensé si estarías conmigo.

No quería despertarte, pero no pude evitarlo. Al principio no podías hablar. Llorabas y me abrazaste. Entrasteis todos e hicisteis lo mismo.

“Tenía mucho miedo”, dijiste tras un beso. Sentí que había vuelto.

“Yo también”.


Palace divagó sobre esto a las 7:25 p. m..

Nombre: Palace
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Mas sobre mi: No hay mucho mas que saber